25 DE NOVIEMBRE
DIA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO
El próximo día 25 se celebra el Día Internacional contrala Violenciade Género instituido de forma oficial porla ONUen 1999 si bien se declaró en 1981 con ocasión del I Encuentro Feminista de Latinoamérica celebrado en Bogotá.
No es casualidad que haya surgido la necesidad de una celebración relativa a esta cuestión en Latinoamérica. La citada fecha es un homenaje a las hermanas Mirabal, asesinadas por la policía política de Trujillo enla República Dominicana, que fueron destacadas activistas políticas cuya lucha se centró en los derechos de la mujer y en los derechos políticos de los dominicanos.
Normalmente al escribir sobre la celebración de un Día D se suelen dar datos de la evolución de la cuestión en los últimos años, el desarrollo teórico y de conocimiento y también los avances legislativos existentes. Yo, por el contrario, voy a centrarme tan solo en el porqué de la celebración de un Día como este y en la necesidad de su continuidad en el tiempo.
La celebración de un Día D es una medida de sensibilización, difusión de conocimiento, concienciación y movilización ciudadana cuyos resultados no han de exigirse en el corto plazo sino en el largo plazo. Es más, en el caso de la violencia contra la mujer, solo sería justo exigirlos en el cambio moral de la ciudadanía implicada y eso implica otros tiempos y variables a medir. Resulta, pues, un instrumento útil para la visualización de una cuestión que hay que modificar, mejorar o erradicar, como es el caso.
En nuestro ámbito español y europeo la celebración de Días D es frecuentemente criticada al entender muchas personas que no es necesario un día recordatorio sobre determinados temas, siendo los más criticados el Día dela Mujer Trabajadora y el Dia contra la violencia de Género. No obstante, aquellos que trabajamos en políticas sociales sostenemos la necesidad de su celebración con argumentos y datos prácticos. Y eso, los datos solo es posible obtenerlos a muy largo plazo. Todas las luchas morales que la humanidad ha llevado a cabo y que han supuesto importantes avances, especialmente en el campo de los derechos humanos y políticos, han comenzado de la misma forma y solo ha sido posible verlos a largo plazo. Piénsese, por ejemplo, en las sufragistas que hace un siglo defendían el derecho al voto de la mujer. O en los colectivos feministas que defendían el derecho de la mujer a disponer de su propio cuerpo. O en los homosexuales que defendían el derecho a vivir libremente su sexualidad. O en la abolición de la esclavitud.
En concreto, existen críticas que sugieren que dar publicidad a los aspectos de violencia de género, especialmente al número de muertas, redunda en una mayor ocurrencia de casos. Cualquier argumento que manifieste esta articulista en contra de esta opinión resulta del todo ineficaz si se considera cuál es el objetivo final: erradicación total de la violencia contra las mujeres. Si se mantienen ocultos datos sobre la violencia de género, lo siguiente que ocurriría es que no se trabajaría en su erradicación por parte de las Administraciones Públicas e Instituciones de la sociedad civil ya que no estaría enla AgendaPolíticade los decisores públicos de ningún país, de ningún Gobierno, de ningún partido.
Por otra parte, parece obvio considerar que el que los datos sean conocidos por la población en general no implica que los posibles agresores se vean contagiados en sus comportamientos e impelidos a cometer sus crímenes.
Si analizamos los datos existentes vemos que muy pocos países saben cuantas de sus mujeres mueren al año por violencia machista. En el año 2007 el Instituto Centro Reina Sofía publicó un estudio II INFORME INTERNACIONAL DE VIOLENCIA CONTRALA MUJER – con datos del 2003- en el que se reflejaba que tan solo 23 países tienen cuantificados los asesinatos por violencia de género. España ocupa un honroso puesto 16 en el caso de violencia en el ámbito familiar y 11 en el caso de violencia por la pareja o expareja. El estudio indica también que las europeas estamos mucho más seguras que las latinoamericanas en las calles pero no en el hogar.
En el siguiente informe elaborado por el mismo Centro Reina Sofía, con datos del 2006 y presentado en 2010, vemos que los datos, en cuanto a la situación de nuestro país en el ranking mundial, son similares al anterior. De 44 países analizados, el nuestro se coloca en el lugar nº 39. Pero, eso sí, la violencia que se refleja en el estudio se comete dentro del ámbito familiar y no en la calle.
Llegados a este punto cabe preguntarse si vamos por el buen camino cuando no existe un estudio serio que ofrezca datos sobre la prevalencia de este problema en todos los países europeos así como tampoco un sistema armonizado de recogida de datos; lo más aproximado es el sistema de variables elaborado por el Lobby Europeo de Mujeres hace ya casi una década. Así, en nuestro ámbito, España sigue siendo un país pionero en identificar y medir la violencia y está a la cabeza en el diseño y aplicación de políticas públicas para su erradicación.
Mientras esto ocurría en nuestro paísla UEacordaba – en tiempos dela PresidenciaEspañola- la creación de un Observatorio Europeo sobrela Violenciade Género que, tiempo después, se descartaba por “existir ya un Instituto Europeo parala Igualdad(IEIG) “ ubicado en Vilna.
Examinadas su Memoria de 2010 se constata que ninguno de sus trabajos estuvo dirigido a esta área de la igualdad si bien tranquiliza saber que en su Plan de Trabajo para 2012 se incluye la obtención de datos, estadísticas y cualquier información relevante sobre la prevalencia de este problema durante 2011 en los países dela UniónEuropea.
Así las cosas, se puede concluir que la existencia y celebración del Día Internacional contra la Violencia de Género resulta todavía imprescindible como altavoz de los datos sobre violencia machista, de las políticas desarrolladas para su erradicación y como detonante de la concienciación ciudadana. Y que ello no resulta contrario a la labor desempeñada por el IEIV cuya labor, por lo reciente de su creación, resulta aún más lenta de lo necesario y deseable.